Ozempic y otros medicamentos recetados para perder peso: ¿una ayuda real o un arma de doble filo para nuestra salud?

La lucha contra el sobrepeso y la obesidad es un reto cada vez más común en la sociedad actual. Muchas personas, tras intentar cambios en la dieta y adoptar rutinas de ejercicio, siguen sin obtener los resultados esperados. En esos casos, puede surgir la duda de si existen medicamentos recetados que ayuden a controlar el peso de forma eficaz y sostenible.
La respuesta corta es: sí, pero con matices. Varios fármacos han sido aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) para apoyar el proceso de adelgazamiento en personas con sobrepeso u obesidad, especialmente cuando presentan condiciones de salud asociadas, como diabetes tipo 2 o hipertensión. Sin embargo, es fundamental entender cómo funcionan estos medicamentos, qué efectos secundarios pueden tener y por qué los cambios en el estilo de vida siguen siendo imprescindibles para lograr y mantener un peso saludable a largo plazo.
¿Cuáles son los principales medicamentos aprobados para bajar de peso?
Actualmente, la FDA ha dado luz verde a varios tratamientos farmacológicos dirigidos a la pérdida de peso, todos disponibles únicamente bajo prescripción médica. Estos son:
- Agonistas de GLP-1: Incluyen liraglutida (Saxenda), semaglutida (Wegovy) y tirzepatida (Zepbound).
- Orlistat (Xenical).
- Fentermina/topiramato (Qsymia).
- Naltrexona/bupropión (Contrave).
- Setmelanotida (Imcivree).
- Supresores del apetito, como la fentermina (Adipex-P o Lomaira).
Estos fármacos ofrecen resultados prometedores, pero la mayoría de expertos coinciden en que funcionan mejor cuando se combinan con dieta equilibrada y ejercicio físico frecuente. Asimismo, cada uno de ellos tiene indicaciones, contraindicaciones y posibles efectos secundarios que deben ser cuidadosamente evaluados por un profesional de la salud.
Mecanismos de acción: ¿cómo ayudan a perder peso?
Dependiendo del medicamento, el efecto para promover la pérdida de peso puede darse a través de uno o varios de los siguientes mecanismos:
- Reducción del apetito: Algunos fármacos actúan sobre neurotransmisores o sobre hormonas reguladoras del hambre para producir sensación de saciedad y disminuir la ingesta calórica.
- Disminución de la absorción de nutrientes: Por ejemplo, orlistat reduce la asimilación de grasas en el tracto digestivo, contribuyendo a que el cuerpo consuma menos calorías de la
- Aumento del metabolismo: Al acelerar el gasto energético, favorecen que el organismo queme calorías con mayor eficacia.
Agonistas de GLP-1: efectivos, pero con precaución
Entre los fármacos aprobados se encuentran los agonistas del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), disponibles habitualmente en forma de inyecciones que se administran una o varias veces por semana. Estos medicamentos (liraglutida, semaglutida, tirzepatida) han mostrado resultados muy positivos en ensayos clínicos, con reducciones de peso cercanas al 15% e incluso el 20% en algunos casos, cuando se combinan con cambios en el estilo de vida.
- Ventajas:
- Resultados notables en la pérdida de
- Posibles beneficios adicionales en la regulación de la glucemia y la presión
- Desventajas y efectos secundarios:
- Náuseas, vómitos, diarreas, dolores de cabeza e incluso aumento de la frecuencia
- Existe preocupación por la posible recuperación de peso al suspender el
- Riesgos psiquiátricos emergentes según estudios
Importante: estudio sobre salud mental y agonistas de GLP-1
Un estudio retrospectivo publicado en Nature ha encendido las alarmas sobre el posible impacto de los agonistas de GLP-1 en la salud mental, particularmente con el uso de Ozempic (semaglutida). Los hallazgos sugieren que las personas que usan estos fármacos podrían presentar hasta un 98% más de riesgo de padecer algún trastorno psiquiátrico, incluyendo:
- 195% más probabilidad de depresión
- 108% más riesgo de
- 106% más posibilidades de conducta
Aunque se trata de un estudio retrospectivo y se requieren más investigaciones para confirmar estos datos, es fundamental que los pacientes y los profesionales de la salud evalúen cuidadosamente los beneficios y los riesgos, y mantengan un seguimiento cercano para detectar cualquier síntoma de alteraciones en la salud mental. El riesgo parece aumentar con el paso del tiempo y es especialmente notable en mujeres y en población joven.
Otros medicamentos: orlistat, fentermina/topiramato, naltrexona/bupropión y setmelanotida
Orlistat
- Cómo actúa: Bloquea la enzima que descompone las grasas, reduciendo la absorción calórica.
- Efectividad: Se ha asociado a una pérdida moderada de peso, alrededor de 4–5 kg en un periodo de 6 meses.
- Efectos secundarios: Principalmente gastrointestinales, como deposiciones grasosas o diarrea, que pueden mitigarse con una dieta baja en grasa.
Fentermina/topiramato (Qsymia)
- Cómo actúa: Combina un supresor del apetito (fentermina) con topiramato, que mejora la
- Efectividad: Puede conducir a pérdidas de peso de aproximadamente 8–9 kg tras un año de
- Efectos secundarios: Sequedad bucal, estreñimiento, hormigueos y, en casos graves, problemas psiquiátricos o cognitivos.
Naltrexona/bupropión (Contrave)
- Cómo actúa: Se cree que afecta zonas específicas del cerebro relacionadas con el apetito y el metabolismo, promoviendo la pérdida de peso.
- Efectividad: Estudios muestran pérdidas promedio de 5–9 kg y un buen mantenimiento del peso a largo plazo.
- Efectos secundarios: Náuseas, vómitos, insomnio, sequedad bucal y posible aumento de la presión arterial.
Setmelanotida (Imcivree)
- Cómo actúa: Especialmente indicado en obesidades de origen genético, estimula los receptores de melanocortina para disminuir el hambre y aumentar el gasto energético.
- Efectividad: Ensayos clínicos indican que más de la mitad de los participantes lograron reducir al menos un 10% de su peso corporal tras 1 año.
- Efectos secundarios: Cambios en la pigmentación de la piel, náuseas, dolor de cabeza y reacciones en la zona de la inyección.
Pros y contras de los fármacos para bajar de peso
Pros |
Contras |
- Ayudan a controlar el peso cuando se combinan con hábitos saludables. - Pueden mejorar la salud metabólica (azúcar en sangre, colesterol, etc.). - Aprobados y supervisados por la FDA. |
- No funcionan para todo el mundo ni para todo tipo de obesidades. - Posibles efectos secundarios, algunos graves. - Existe riesgo de recuperación de peso al suspenderlos. - En algunos casos, se necesitan más estudios de seguridad a largo plazo. |
¿Para quién pueden ser adecuados estos medicamentos?
- Personas con obesidad (Índice de Masa Corporal [IMC] ≥ 30) o sobrepeso (IMC ≥ 27) con otras condiciones asociadas, como diabetes tipo 2 o hipertensión.
- Individuos que hayan intentado adelgazar mediante cambios de dieta, ejercicio y otras estrategias de estilo de vida sin el éxito esperado.
- Casos en que exista una mutación genética que promueva la obesidad, como el indicado para
No obstante, no son recomendables para ciertas poblaciones: embarazadas, personas con problemas cardíacos graves o trastornos psiquiátricos sin supervisión especializada, y quienes toman medicamentos que puedan interaccionar de forma peligrosa con estos fármacos.
El papel indispensable del estilo de vida
Aunque estos tratamientos han demostrado ser eficaces para facilitar la pérdida de peso, no deben considerarse en ningún caso “soluciones mágicas”. El éxito a largo plazo depende de:
- Dieta equilibrada: Asegurar un consumo adecuado de proteínas, fibra, vitaminas y minerales, limitando grasas saturadas y azúcares refinados.
- Actividad física regular: Mantener una rutina de ejercicio adaptada a la condición de cada persona (caminar, nadar, ir al gimnasio, etc.).
- Supervisión médica: Revisión periódica para controlar la evolución, ajustar dosis y detectar posibles efectos adversos a tiempo.
- Salud mental: Monitorear el estado anímico y la presencia de ansiedad o depresión, especialmente dado el reciente estudio que sugiere un mayor riesgo psiquiátrico con ciertos agonistas de GLP-1.
Conclusiones
Los medicamentos recetados para bajar de peso pueden convertirse en un aliado valioso en el combate contra el sobrepeso y la obesidad, siempre que se usen bajo la guía de un especialista y se acompañen de cambios en la alimentación, la actividad física y el cuidado de la salud mental. Cada persona es diferente, y el enfoque debe ser personalizado, valorando pros, contras y el tipo de tratamiento más adecuado según las particularidades de cada caso.
El reciente estudio de Nature que asocia el uso de Ozempic con un incremento en el riesgo de desarrollar trastornos psiquiátricos pone de manifiesto la necesidad de mayor investigación y seguimiento en el largo plazo. De igual forma, resalta la importancia de que los profesionales informen de manera clara y transparente a los pacientes sobre los potenciales efectos adversos, y de que los pacientes mismos estén pendientes de cualquier cambio emocional que pueda surgir.
En última instancia, alcanzar un peso saludable no es solo una cuestión estética, sino un paso esencial para prevenir complicaciones cardíacas, metabólicas y musculoesqueléticas. Los medicamentos aprobados brindan nuevas oportunidades de tratamiento, pero la fórmula de éxito continúa incluyendo hábitos de vida sostenibles y un equipo médico de confianza que nos acompañe en el camino hacia una salud óptima.